Cuatro principios.
Sin letra pequeña.
Criterio sectorial
Conocemos el embudo del paciente, los KPIs que importan, la regulación de publicidad sanitaria y la diferencia entre captar un paciente nuevo y retener uno existente. Nuestro lenguaje viene de dentro del sector clínico, no de un manual genérico de marketing digital.
Estrategia y ejecución en el mismo equipo
No entregamos presentaciones y nos vamos. No esperamos instrucciones de otro. La estrategia y la ejecución viven en el mismo equipo, lo que evita la fricción clásica entre quien decide qué hacer y quien lo hace.
Transparencia radical
Las plataformas, los datos y las cuentas son suyas. Operamos sobre sus accesos, sin tomar nada bajo titularidad propia. Los informes no maquillan: muestran lo que funciona y lo que no. Cualquier número que comunicamos puede auditarse en su origen, en cualquier momento.
Exclusividad por categoría
No servimos simultáneamente a la competencia directa de ningún cliente. Esa exclusividad permite que cada clínica comparta información sensible —márgenes, conversión, métricas internas— sabiendo que no acabará en otra mesa.
Sabemos por qué la consulta del jueves importa más que el clic del lunes.
Cómo trabajamos
Una reunión mensual de revisión con la dirección, reportes en tiempo real accesibles cuando quiera, y un canal directo para el día a día. La misma persona que conoce su cuenta el primer mes la sigue conociendo el segundo año.
Cómo empezamos
Una reunión de descubrimiento, una auditoría del marketing actual y una propuesta de plan a 90 días con prioridades, métricas y entregables claros. Si encajamos, firmamos y arrancamos.